David Lynch: plagiando latinoamérica

2008/10/14

David Lynch: plagiando latinoamerica

Mis estimados sarnosos:

Con sorpresa y desencanto me doy cuenta de que David Lynch no es un genio, es un vil plagiador de la creatividad latinoamericana, específicamente de nuestros hermanos ecuatorianos.

Se que los fans de este señor exigirán de inmediato mi cabeza (chupen limón!!!) en un palo (les dejaré un recuerdo, faltaba más) y mi cuerpo quemado en leña verde, pero la magia de Youtube no deja lugar a dudas, Mr. Lynch plagió un video de Los Conquistadores en su filme más reciente, Inland Empire.

No me creen? A las pruebas me remito:

Original:



Copia vil:



Si tomaron en serio este post, creo que están leyendo el blog equivocado.

Mis viejas salas de cine III

2008/10/09

Mis viejas salas de cine III

Pa' mis compas Chepo y Luis Arturo, por pedotes...

Mi querido amigo, el malignísimo Chepuita Descalzo me invitó a tomar un cafecín, pero como todos ustedes saben, lo que empieza con tierna cordialidad por lo general acaba degenerando en una pinche pedota marca mierda. Total que por influencia del Traumatólogo Perverso acabamos en La Fuente, una de las cantinas de rancio abolengo del primer cuadro de Guanatos. Este lugar donde corre el licor que da gusto y cantan tenores negros al compás del amor que ni se olvida ni se deja, fue el espacio donde de manera por demás desordenada y lépera abordamos temas que fueron de la fundamentación del ateísmo a las virtudes de los churritos con un chingo de limón y salsita (más, póngale maaaas).

Pero por si ustedes, mis queridos sarnosos, nunca se han estacionado de noche por el centro de esta ciudad, me permito comentarles que sencillamente está del nabo, especialmente si uno acude por la zona del edificio Mulbar con ánimo levantar un humilde chichifo vestido como Gloria Trevi, pero con manos, boca y voz de Barack Obama. Total (si me hubieras querido) que nos estacionamos como A TRES PINCHES PINCHES CUADRAS de la susodicha cantina (y yo al punto del truene del boli) y ni pedo, a caminar.

Ya casi para llegar pasamos por la Sala Greta Garbo, un lugar pequeñito en el que hace muchos años se exhibían películas clásicas o de segunda vuelta (no digo corrida porque luego nunca falta un pinche lépero malintencionado). En ella pude ver cintas que iban desde Woody Allen, hasta The Song Remains The Same de Led Zeppelin.

Pero la vida es dura para los circuitos alternativos, no les ha quedado de otra más que exhibir pelos, tetas y penes enhiestos con tal de no morir. Por esa pantalla en la que alguna vez estuvieron los rostros de Bogart y Bergman, ahora danzan en complejas coreografías las generosas plasticidades de Jena Jameson, Shyla Stylez, Nikki Anderson y tantas y tantas tetas, coños y pitos anónimos.

Mi vieja sala de cine, ese lugar en el forjé buena parte de mi cinefilia, ahora es un espacio para el placer solitario. Triste condena esta la de mis mejores espacios y recuerdos, fueron devorados por una ciudad lujuriosa que no conoce la piedad, apenas y acaso comprende que el placer fugaz requiere de pocas monedas.

Y por cierto, cuando exhiban “Por chicuelinas vol. 6”, no se la pierdan chiquitines! Les resultará más inspiradora que un curso intensivo con Alex Dey.



Clean, shaven: El delirante aullido de la locura

2008/09/09

Clean, shaven: El delirante aullido de la locura

Dirección: Lodge Kerrigan

Guión: Lodge Kerrigan

Fotografía: Teodoro Maniaci

Edición: Jay Rabinowitz

Intérpretes: Peter Greene

Origen: Estados Unidos, 1993

Aspecto en pantalla: 1.78:1

Duración: 79 minutos

DVD: Criterion

* Con afecto para B. Rimbaud


Peter Winter, un hombre recluido en un hospital psiquiátrico es atormentado por imágenes y sonidos de su pasado. Cuando por fin está fuera (no sabemos cómo ni por qué), emprende una búsqueda desesperada de su hija. En el camino cometerá actos de violencia irracional contra seres indefensos y contra sí mismo


Lodge Kerrigan nos presenta una cinta situada en las antípodas de filmes como Rain Man (Barry Levinson), A Beautiful Mind (Ron Howard) y Forrest Gump (Robert Zemeckis), y en las que la locura (whatever that means) no es presentada como algo simpático, agradable, vistos o incluso como una forma de sobresalir y obtener reconocimiento. Con Clean, Shaven, se nos presenta la verdadera cara de la locura, la desolación del ser humano que ha visto resquebrajarse sus asideros a la realidad y que a pesar de ello busca desesperadamente recuperar las pocas experiencias de vida que no le escupieron la cara. Pero el viaje, como casi todos los viajes, estará marcado por la tragedia y por la obsesión por mutilar la propia carne.


A veces la automutilación es la única forma de enfrentar los demonios que nos acechan en lo más profundo de nuestra depresión. Sólo la sangre que emana de las heridas puede acallar esa lucha constante entre los últimos resabios de la conciencia y una realidad que nos rechaza y al mismo tiempo nos persigue. Porque donde no hay una razón aparente, donde el cerebro cuadrado y muy apegadito a la lógica o una supuesta normalidad nos llama a horrorizarnos por esa uña que es arrancada con delicadeza, incluso con ternura, encontramos la única respuesta posible para detenernos, aunque sea por unos instantes en este caldo de vómito y depravación que conocemos como nuestro mundo.

Brutal, grotesca, repulsiva, desoladora. Indispensable, para acabar pronto.

Interesados, comuníquense.